COMENZÓ EL TALLER DE ALFABETIZACIÓN PARA ADULTOS

Cuando le tocó ser maestra rural, Mirta Wila generaba el espacio de la Biblioteca Aúlica. Los niños podían llevarse un libro a su casa y al cabo de un tiempo, renovarlo y elegir otro. Todos los alumnos cumplían a termino pero había una nena que pasado los 15 días de préstamo, aún no había devuelto el suyo. Mirta entonces le preguntó qué pasaba. Le dijo que si lo había perdido, podía reponer con otro. Para que conociera el valor de la responsabilidad. Había algo en los ojos de la nena que no terminaba de confesar hasta que al cabo de un tiempo, le dijo: “señorita todas las noches le leo a mi papá que no sabe leer”.

Ésa fue tal vez la primera vez en que Mirta se dio cuenta que podía hacer mucho más de lo que había hecho hasta entonces. Luego de trabajar 25 años como docente, una vez jubilada, acercó una propuesta a Dirección de Cultura, la cual fue muy bien recibida. Y así surgió el Taller de Alfabetización para Adultos, una propuesta gratuita que la Dirección de Cultura pone a disposición para todos aquellos que no saben leer ni escribir.

El sábado 21 de abril, Mirta Wila fue entrevistada en el programa “Tiempos de Escucharnos”-Fm Cristal 97.7-, donde explicó detalles del Taller y compartió algunas experiencias:

“Las clases se dictan los lunes y miércoles de 18 a 20 horas. Arrancamos recién el 5 de abril. Si hay alguien interesado en comenzar, se puede sumar”.

-¿Qué te motivó a empezar este Taller?

-Me jubilé hace dos años. Terminé mi carrera en Ibáñez, donde estuve ocho años. Era una deuda que tenía con la sociedad. Quería devolverle lo que a mí me dio durante 25 años de docencia…

-¿Cómo difundieron el Taller?

-No es fácil entrar con este proyecto. Algunos dicen, ‘¿a esta edad?’ pero es un derecho elemental y básico. Los que hoy van, se están dando la oportunidad y el logro diario les genera una satisfacción enorme, lo cual me llena el alma. La mayoría de los alumnos son varones, tienen hijos en el secundario y uno en La Plata y quieren decirles a sus hijos que ellos también pueden. La difusión se hizo desde los medios. Entregamos folletería en los CIC y en la Guardería. Podríamos haber entrado a ciertas casas donde sabemos que hay gente que no sabe leer ni escribir pero no queremos que lo tomen como una obligación, sino como una oportunidad. Una posibilidad. Siempre les aclaramos que como es un taller no se les dará un certificado.

-¿Qué te manifiestan los alumnos, hasta el momento?

-Al principio costó. Pasar al pizarrón era todo un tema pero al cabo de unas clases, se formó un lindo grupo. Hasta hay algunos que quisieran tener todos los días clases. Tienen una predisposición hermosa y siempre les digo que no hay edad para aprender. La verdad que los alumnos están entusiasmados en llevar deberes. Uno me dijo que la señora lo retó porque a la medianoche estaba leyendo el abecedario en voz alta. Por el momento, están anotados 10 y van 6. Se pueden ir sumando pero lo más pronto posible, así no se atrasan.

-¿Cómo se comienza alfabetizar?

-Arrancamos con las vocales. Mi plan de trabajo es a partir del abecedario. Lo siguiente es desgranar vocales. Entiendo que no es la forma actual en que se enseña a los chicos, ahora se enseña por asociación pero con los grandes no podes arrancar así. Digamos que empecé del modo tradicional. También llamado conductista. Ésta letra es ésta, y con la a, e, i, o u forman tal silaba. El año que viene mi idea es continuar el taller de modo más avanzado. Y me gustaría afianzar matemática.

-¿Tenías experiencia en trabajar con adultos?

-Estuve en el Fines, en la Escuela 10 y era muy lindo observar sus logros porque eran personas grandes y no tan grandes que hacía tiempo habían abandonado la escuela.

-Contanos sobre tu carrera docente…

-Me recibí en 1987. Fuimos el primer grupo de maestras que egresó del Instituto. Salimos como 40. Habíamos hecho dos años de magisterio y uno más de maestra de educación inicial. Hice todo el periplo que hace cualquier maestra hasta que después de 10 años fui titular. Trabajé en primaria y en algún momento en Fines. Mis últimos ocho años los hice en Ibáñez. Muchos creen que una maestra rural tiene solo cuatro chicos pero lo que no saben es que son de cursos distintos. No tenes que menospreciar el ámbito en el que enseñas. De hecho, los chicos del campo tienen una capacidad más agudizada, en muchas cosas. Esto lo traslado ahora con la gente grande. Hay que nivelar para arriba…

-Si tuvieras la oportunidad de retroceder en el tiempo ¿a qué escuela volverías?

-En realidad me siento agradecida de todos los espacios por los que estuve y tranquilamente volvería a todos los lugares. Incluso, me tocó cuatro años la dirección de la Escuela 9, era un correr diario junto con María Elisa Pasarín, que era mi vice, cuando el octavo y el noveno funcionaban en la Escuela Media. Pero siempre estuve rodeada de gente que tira para el mismo lado.

-El 23 de abril es el Día del Libro. Como buena maestra ¿qué representa el Libro para vos?

-El libro te abre al mundo, es una puerta al conocimiento. Desde que me jubilé, cada 15 días voy a la Biblioteca Municipal a renovar los libros. El espacio de la lectura es maravilloso. Empecé con la novela histórica y ahora estoy con un libro de suspenso y policial: “El profesor”.

-¿Cuál fue el primer libro que elegiste leer en tu vida?

-“Chocolate caliente para el alma” fue el primero que leí en mi vida. Trataba de una criatura que no iba a la escuela, y la maestra se preguntaba porque no iba. Si iba, lo retaban por los días en que se ausentaba. Hasta que un día, la maestra fue a la casa del chico y se encontró con que el padre era inválido, la mamá tenía más hijos y el chico era el único sostén del hogar…a veces ignoramos la realidad que atraviesa al chico. Lo que haga o deje de hacer el niño siempre será un reflejo de lo que vive en la casa.

Para concluir la nota, Mirta reitera que sus clases se dictan en Punto Digital, en Plaza Primero de Agosto, todos los lunes y miércoles de 18 a 20 horas.

Fuente: Cu4rto Poder y Tiempos de Escucharnos por FM Cristal 97.7